Hace unos años que decidiste escapar, alguien que te conoció escribió sobre ti pensando que a nadie le importaría, lo leeríamos y lo olvidaríamos, pero yo decidí recortar ese artículo y guardarlo, a MÍ SÍ me importas Sonia.
A nadie le importa
A NADIE en el mundo le interesaria la historia de una adolescente que no sea su hija o su familiar. En el mundo miles de personas se ven atrapadas y, sin motivo aparente, desaparecen del mapa, como muchos otros lo hicieron antes. Un “hasta pronto” en el que el “pronto” nunca llega, no hace pensar.
Hasta que la oscuridad es inmensa nadie piensa en acabar con todo lo que tiene, pero, hoy en día, cada vez, se hace más complicado el ver una mísera luz al final del túnel. (…) En cada vida hay un tesoro; y en cada tesoro no hay mayor logro que, en la desesperación, dejar muestras de libertad.
Pero…he aquí la gran incógnita, ¿qué es la libertad?
Para Sonia la libertad eran las ventanas, ventanas abiertas a la vida. A ella más que la libertad, le preocupaba perder día a día un grado de cordura, progresivamente, hasta la locura, por culpa de cánones de la sociedad.
Por las ventanas se ve la felicidad, pero dentro de esa libertad, reposa una inquietante desesperación, no siempre visible a los ojos de quien observa.
Sonia ya no se relajaba mirando al mar desde su ventana, como solía hacer, ahora Sonia quería ser mar…Sonia caminaba en soledad, pensando que, para desilusionarse mañana, ya lo podía haber hecho ayer…Pero a las personas ¿qué nos importa? un cuerpo más o menos no cambiará la visión del mundo.
Era el cumpleaños de Sonia, su vida le otorgaba lujo y comodidades, pero lo que nadie sabía es que Sonia no quería ese nuevo modelo de ordenador tan caro, Sonia no quería dinero, Sonia lo único que quería era que la inmensidad la ahogara en un grito eterno. Sin nadie que pudiese refrigerar sus palabra, Sonia yace tumbada con su vida vacía, Sonia yace tumbada siendo la nada, ya es demasiado tarde, ha llegado al mar la marea roja. Sonia ahora duerme tranquila, ella ha acabado con su pesadilla, todas las pesadillas tienen final (…)
Los ángeles ya no van a volver, y en unos segundos todos olvidaremos esta historia.
Yo no la he olvidado…
Ojalá hayas encontrado la Paz Sonia.
