Atraída por la brisa salada se acercó a la ventana, el aire jugó con su pelo, su camisón, su piel…
Y de pronto se despertó, pero se percató de que no había estado dormida, había estado soñando despierta un sueño que no le pertenecía.
Y lo vio frente a sus ojos: su camino escondido.
-Salta conmigo-dijo ella.
-Es por eso que he venido- dijo él con sus pupilas.
Y saltó.
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